5 de septiembre de 2019
Fue finalista con San José, Alumni, River y ahora con Chacarita. Cuatro camisetas (se suele hablar de buzos cuando se alude a entrenadores) ha vestido Santiago Mariani en finales de Primera división. No surgirán así nomás los pares que puedan empardar ese póker del “Caballo”.
Ahora, ante Piazza, busca ganar su segunda final (hasta aquí, ha conseguido festejar el Apertura 2015 con Alumni). El domingo, en el Félix Piazza o en el Emilio S. Puente, tendrá la oportunidad.
A propósito, al momento de la siguiente charla, no había confirmación oficial sobre el destino de los 90’ restantes. La Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte recomendó, por nota, no jugar en el estadio piazzista, luego de lo cual, la dirigencia del club villero entabló inmediata comunicación con dicha agencia para conseguir revertir esa “sujerencia” y que Piazza sea local en su cancha. Se esperaba -quizá sin demasiado optimismo- la resolución al respecto de la APreViDe.
En la conversa con este medio, Mariani también abordó la posible influencia de una cancha u otra en el planteo que vaya a plasmar.
-Prejuzgo que te conformó mejor el rendimiento del primer tiempo de Chacarita que lo hecho en el complemento. ¿Ratificás esa presunción?
-Sí, tenés razón. Vimos un poco plasmado lo que queríamos hacer. De todas maneras, cuando vas al resultado, ellos en la primera llegada nos convierten; ahí tuvimos alguna distracción defensiva y estábamos 1 a 0 abajo. Pero rápidamente nos pusimos en partido, llegó el gol de “Petaca” y enseguida nomás, Matías tuvo otra muy clarita. No sé si perdió de vista la pelota o qué, pero se la alcanzó a Hernán, que ya estaba en el piso.
Hasta el gol de Piazza, Chacarita era mejor, lo estábamos jugando bien, con triangulaciones, conectando por los dos sectores, haciendo el juego que nosotros realmente pretendíamos. Veníamos de muchos días sin fútbol y la incógnita era ver la reacción del equipo en el comienzo de una final, nada menos.
-Salió muy bien en el primer tiempo, esa cerrazón general que le hicieron a Piazza en la recepción del primer pase, condicionando particularmente a receptores como Valdez, Giménez y Mazzante.
-En la ciudad nos conocemos mucho los equipos de la ciudad y uno sabe dónde tiene que ir a bloquear al rival. En realidad, el plan era también crearle alguna preocupación tomándole la salida, la zona de Valdez hasta Giménez. Que Piazza pasara bastante tiempo en faz defensiva y no tanto con la salida ágil que siempre tiene. Creo que lo habíamos logrado con Matías haciendo un gran trabajo entre Valdez y los centrales, moviéndose nuestros puntas, para que se pueda producir ese hueco y atacar por ahí.
-Una vez terminada la primera final, ¿cuál fue el aspecto propio en el que enfocaste con mayor énfasis el trabajo?
-Debemos fortalecer mucho más lo futbolístico en lo que es el volumen de juego. Y, también, dicho sea de paso, te cambia un poco el trabajo saber dónde se juega. Cambia totalmente lo que hace a los planteos jugar en Piazza o en Alumni. Oficialmente no está definido, pareciera ser que es Alumni.
Tenemos que volver a tenernos confianza en nuestro juego y mantenerlo, que es lo más difícil. Fijate que estamos manteniendo un primer tiempo donde en la primera aproximación de un rival recibimos un gol.
-¿Los 28 sin juego que pasó Chacarita, hasta dónde funcionaron positivamente de cara a la final?
-Y…, mirá, puede verse de dos maneras. Te beneficia cuando venía con un plantel complicado en lesiones. Te sirve para recuperar jugadores. Quedamos parados 28 días porque veníamos de una derrota, así que el tiempo también vale para ir solucionando y curando todo eso que te llevó a quedar afuera de los playoff. Y, después, creo que te hace perder lo que es el volumen de juego, la dinámica, la intensidad que tenés que tener para jugar la final. Estás 28 días parados antes de ir a una final contra un equipo que viene con buen ánimo, porque viene ganador, y con competencia.
De todas maneras, pienso que lo manejamos muy bien. En el principio no se notó que Chacarita venía de todo ese parate.
-Tal vez sí fue más notorio en la segunda parte del complemento.
-Lógico. En el final entran a jugar un montón de cosas. Tenés el resultado empatado, queda otro partido, y todo eso en la cabeza juega. Igual tuvimos algunas en el final, un disparo de Gonzalo (Raidigos), un mano a mano increíble de Mariano (Escribano), muy clara.
Obviamente, lo que pasa es que en una final, a veces los riesgos que tomás son menos y terminás resolviendo alguna jugada de la manera más fácil y no seguís -con paciencia- buscando un pase más, un tiempo más, para ser más claro. Es muy difícil poder mantener eso que hiciste en los primeros 25 minutos en el final también.
-¿Hasta dónde imaginás una versión más aventurera de los dos? En el caso de Chacarita, es algo que incluso vos podés planear.
-Este tipo de partidos se define en detalles, y si los detalles aparecen en los primeros minutos, pienso que ahí se van a abrir ambos equipos al juego. Y como te decía recién, según el estadio en que se juegue, eso también va a variar. Sobre todo por las dimensiones; en Piazza vos sabés que una pelota que se juega en mitad de cancha, es una pelota que cae en el área. Entonces, vas a estar continuamente defendiendo o atacando en una pelota parada o segunda jugada. Mucho más ida y vuelta se hace.
-Chacarita es la cuarta camiseta con la cual jugás una final de Primera (en casi todos en el primer campeonato que dirigiste), un logro que no abunda entre los entrenadores locales. ¿Sabés qué tenés para lograr esto, o preferís ignorarlo?
-(risas) No, no, ¡gracias a dios no lo descubrí todavía! Creo que es fundamental los amigos que a uno lo rodean en el cuerpo técnico. Sabemos todos hacía dónde queremos ir; cada cual hace lo suyo y lo hace muy bien. Y luego la clave está en el armado del grupo...
-Pero el chef sos vos en esa cocina
-Sí, es verdad. Pero creo que hay que lograr ser competitivos y te diría que día tras día en los entrenamientos. La realidad es que formando buenos grupos y teniendo, por supuesto, buenos jugadores de fútbol, todo se puede.
No es nada fácil llegar a una final de un torneo en Azul. Es muy competitivo el fútbol acá. Pero yo destaco la realización de un trabajo por parte de la gente que está con uno: ahora es David Grimaldi y Elvio Colman; pero han estado Fernando Scavuzzo, otro profe como “Pato” Montínez en San José. Y después hay colaboradores amigos que son fundamentales, como Exequiel Cilano.
Y otra pata que es fundamental, imprescindible porque me bancan, es mi familia, Joaquina y Mercedes.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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